Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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martes, 24 de agosto de 2010

La ficción no es mentira


Ficción y mentira; lejos de ser sinónimos, son opuestos

Paradoja irreversible auténtica dinámica gentil y escurridiza
que juegas divertida con los lazos de la aurora
que sueñas entre cuerdas con las danzas de los astros
y clamas con fervor la bondad del intelecto
verdéame el silencio con tu sana incertidumbre
y muéstrale al ignaro el poder de la ficción.

Y muéstrale al infiel la verdad en la ficción

domingo, 22 de agosto de 2010

Hablemos de ti


Hablemos de ti, por un momento;
busquemos tus razones, tus angustias y deseos.
¿Quién eres?, ¿qué quieres?, ¿qué buscas?
¿Qué se esconde bajo las profundidades pelágicas de tus “yoes” en pugna?
¿Qué hay tras el murmullo de tantas voces compitiendo por tu conciencia?

Hablemos de ti, por un segundo;
sepamos de tus sueños, decepciones y conquistas.
¿Qué has hecho?, ¿qué haces?, ¿qué harás?
¿Quién se oculta entre los recovecos inexplorados de tus “yoes” en pugna?
¿Quién busca someter  tu imaginación a tantas fantasías desenfrenadas?

Hablemos de ti, por un instante;
¿en verdad eres tú quien crees que eres?
¿Serás acaso el resultado de la suma de tus experiencias?
¿o eres tal vez la lluvia de sucesos que empapan tu presencia?
¡Pues no!, ¡no y no!
No somos nuestra experiencia, somos en cambio
lo que logramos hacer con ella…

No le temo a la impaciencia de sentirme derruido


No le tengo miedo al negror de la muerte
ni a la frialdad de una lápida marmórea
ni a la certeza de terminar siendo la cena
de gusanos, larvas y raíces.
No le temo a las soledades infinitas del ocaso
ni a las tinieblas ininterrumpidas
de las calles nocturnas
ni al aullido de los lobos
ni al maullar de los gatos
ni al silencio de las aves
despobladas de sus cielos
ni al murmullo de las fuentes
en ausencia de turistas.

No le temo a las quimeras
ni a los ensueños mendigantes
ni a las puertas oxidadas
ni a la furia del averno.
No le temo al porvenir
ni al pasado ni al presente
ni a ese tiempo persistente
que acaricia incertidumbres
enredado en aspavientos.

No le temo a los infiernos
de la guerra y del espanto
ni a la paz de los sepulcros
ni al recuerdo inverosímil
de personas taciturnas
ni a la ausencia de recuerdos
en memorias más que ajenas
ni a la amnesia ni al desastre
ni al mareo ni al desquite.
No le temo a las bandadas
de bandidos bandoleros
ni a la ignorancia ni a su violencia delincuente
ni a los cerros ni a los llanos
ni a la hondonada indiferente y agresiva
ni al embate destructivo de las hordas asesinas

Ya no le temo a la carestía
ni a la falta de rocío en los ramales
ni al exceso de rocío en la mejillas
ni a los vientos ni a las turbas
ni a los mares ni a sus olas
embistiendo las orillas con su furia de titanes.
No le temo ya a la vida
ni a sus modas ni a sus ansias
ni a sus dioses ni a sus vallas
ni al suplicio consumista
subyugante en las aceras.

Le temo sí; y mucho,
a la Nada
Le temo sí, aún más,
al desvanecer de la conciencia
sin registros de presencia…
a la propia inexistencia.